La Elegía que nunca existió


(Elegía o concreción de una realidad pragmática y II)

Muchas veces me dicen que soy insensible. Si eso significa que no tengo ‘sentiMIENTOs’ están equivocados, porque de esta quise más de una vez hacer callar a un sacerdote ante la sarta de estupideces que salían por su boca, o dejar inconsciente, a golpes, a cierta persona. Y pese a eso, por un ‘sentiMIENTO’ de respeto, no lo hice.

Y quizás pude haber hecho una elegía, como fílmico evento creador de tradiciones. Y seguramente la habría hecho si el difunto se la mereciera. Insensible, pensareis de nuevo. Pero en estos últimos meses más de una vez se ha negado a reconocer sus errores, pero el silencio, ante mi diatriba, otorga, y mi palabra se ha hecho ley ante la culpa no reconocida y el agachar de cabezas. Y cómo le digo a mis alumnos: “Sólo hay una cosa peor que equivocarse… Quedarse en silencio”. Nota al margen: que sigan callados todos aquellos que he amenazado de muerte por escuchar de mi boca alguna rectificación, lo seguiré negando.

Y dudo de la pureza de los pocos gestos que vi de ‘sentiMIENTO’ hacia al muerto. Dudo que fueran, realmente, sinceros. Más bien los veo cargados por una parte de culpa cristiana y, por otra parte, de un guardar las apariencias y costumbres.

Reconozco que al final sólo tenía hastío por esa espera interminable donde excusas laborales me dejaban como bastión solitario. Y aún así no sé que es peor, esa soledad, como bastión, que me permitió leer, o luego el tener que ejercer de anfitrión, donde, pese a la presencia de refuerzos, aún más solo me encontré.

Y como tantas veces dije esos días, y no me cansaré de repetir: “El muerto no es el problema, el problema somos los que quedamos”, así que en vez de homenajear al fallecido, y como demostración, final, de mi total insensibilidad cerraré con una autoelegía…

Johnny Cash – Hurt

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Crónica de una muerte


(Elegía o concreción de una realidad pragmática I)

(Gracias a Cris, por favor alguna vez deja de pensar en los demás y piensa en ti, en esta ruina de familia tú eres la que mantienes algo de cordura.)

Hoy, esta noche, he cambiado la foto de bloqueo del teléfono. ¿Subconsciente, inconsciente? Ahora mi foto de bloqueo es de mi persona en la ciudad de Berna, ciudad en que, el futuro muerto, disfrutó la mayor parte de su vida.

Sentimentalismo barato, lo dudo, reconozco una actitud pragmática, que creo que he llegado a contagiar a mi familia. En vez de ser un clásico gallego esperando pausadamente, y en el recogimiento del hogar, el suceso relevante, me encuentro disfrutando, aunque esta no es la palabra adecuada, de un sábado “normal”.

Pero normal es la palabra que los vecinos del futuro difunto tienen en mente. Un fin de semana como otro, normal, que extraño, pues son culpables de enrarecer la convivencia (la convivencia “normal”), de entrometerse sin permiso y de generar un desasosiego que si existe algún dios se lo devuelva multiplicado, y sino que empiecen a rezar por no cruzarse en mi camino de nuevo.

¿Cuándo te echan fuera cómo sigues dentro? ¿Cómo no mandas a la mierda a alguien que no es capaz de analizar sus actos y consigue que la mierda huela peor? Sólo hay una respuesta, hago que no veo, pero eso no elimina la rabia contenida. ¿Cómo llorar? Imposible.

El final la vida es muerte, llegas y ahí estás, debo reconocer que llegado el caso deseo la misma placidez en sus/mis últimos instantes. Lo que no deseo es dejar un mundo más complicado cómo me dejan a mí.

Pues aquí sigo en una espera indefinida, que simplemente altera mi espacio-tiempo sin sentido, solamente por culpa de la demora. Y aquí sigo para contar cosas que en mi espacio-alcohol-tiempo debo reflexionar. Y aún así, por muchas explicaciones que exprese espero que nadie intente “saber cómo soy” al igual que yo he aceptado que “se va cómo es” y eso es irremediablemente irremediable.

The Cure – Boys don’t cry

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El año (re)pasado


Mantengamos una memoria musical de estos años de crisis. Sin más preámbulos empecemos con las canciones supervivientes de un 2015 en mis sesiones.

El Vy -Return to the Moon

New Order – Singularity

Young Fathers – Shame

Kendrick Lamar – I

Algiers – Black Eunuch

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¿Hepatitis?


(“Copas, ladronas y enfermedades contagiosas”) o (“El Golpe”)

Hace tiempo que no “posteo”, y sé que mis “fans” esperan anécdotas, pero es que desde que ya no pincho no tengo anécdotas lo suficientemente divertidas… hasta hoy.

Andaba yo en mi buen querido Curruncho, acabando con tranquilidad otra noche de jueves demasiado relajada para mi gusto.

Obviamente el alcohol corría por mis venas, y abandoné mi copa en mi esquina de la barra para encaminarme al baño. Termino mi labor mingitoria y a la salida con la vista compruebo su estadía en la esquina en que ha sido depositada. Así que me dirijo a recuperarla, pero en el camino me paro unos instantes ha hablar con mi “backliner” favorito, Xan, y, cuando finalmente me acerco a la barra, mi copa había desaparecido entre dos señoritas.

Soy buena persona y antes de montar un espectáculo pregunto por mi bebida a las interfectas. Su respuesta es negativa así que le pregunto al camarero por mi “no terminado” whisky, y el responde con una cara de sorpresa.

Inmediatamente  me quejo y reclamo a las señoritas, ante lo que ellas disimulan y se hacen las inocentes. Pero lo que no sabían es que debido a mi mutilación, mis amígdalas fueron seccionadas cuando era un infante, mis copas tienen una característica peculiar, solamente llevan un hielo.

Ellas se apartan mientras yo me cercioro del contenido de agua sólida en la copa. Y ante la seguridad del latrocinio de mi copa, y en un alarde de originalidad, me dirijo hacia ellas y muy serio les digo:

-No sé si cogisteis mi copa, pero creo que os debo informar de que tengo hepatitis de clase C, así que si es mi copa no recomiendo beber de ella por que es contagiosa.

Miran como sorprendidas, pero yo, como quien no quiere la cosa, me aparto y le comento la jugada a Xan. Y este, entrando en el juego, se les acerca y les dice:

-Es mentira que mi amigo tenga hepatitis C, realmente tiene hepatitis A, así que no  hay ningún problema en beber de su copa.

Y en la distancia disfrutamos. Yo ya tenía otra copa en la mano restituida por los camareros, pero mi anterior vaso fue apartado y ni un labio se acercó a él como pude comprobar al final de la noche.

Los camareros,  cuando la recogieron, y sabiendo de la historia, me comentaron:

-Muy buena jugada, a ver si aprenden algo… de una vez.

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Lo más bailado del 2015


Y más vale tarde que nunca, aunque eso sí este año no habrá un resumen de los números de este blog, pues más vale prevenir el ridículo de mi exigua labor en el mismo.

Pero mientras hay vida… Hay fiesta, y que no decaiga.

Joe Crepúsculo – Mi Fábrica de Baile


Fue lo más bailado:

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No me salen las cuentas


(“¿No se enseña matemática elemental?”) o (“Cualquier número positivo es mayor que cero”)

Era sábado pues las rutinas cambiaron o, más bien, dejó de haber rutinas, no lo sé exactamente. Pero por hábito mi rutina de los sábados es poner música más “viejuna” o más “garajera”, como prefiráis entender.

Hasta los sábados son extraños, y extraños son ciertos comportamientos, por no hablar del mío que, no sé por qué, siempre parece el más extraño. Por variar alguien se acerca con el “ahora que no hay nadie”, pero ya era tirando a tarde y nadie más iba a haber, y encima estaban bailando.

La petición vino a ser de música de “esta piel de toro”, o más bien del idioma que se habla en “esta piel de toro”. La siguiente canción ya estaba preparada y no quedaba tiempo para un cambio, así que sonreí.

Reconozco que fui condescendiente y le deje creer que había sido la agente sonora de esa melodía. Pero realmente yo iba a lo mio, y los que me conocen ya saben como estructuro la selección musical. Y seguí.

Termina la noche, recojo bártulos y alguien se acerca a dirigirme la palabra:
-“¡No pinchaste ninguna!”- me dice.

Tardo en reaccionar, no era consciente de lo anteriormente relatado, pero por suerte me asaltó el recuerdo, lo que me provocó una sonrisa. “Que yo sepa ninguna es equivalente al número cero, y yo creo que he llegado hasta tres”, contesté.

Creo que su ignorancia matemática la dejó sin palabras, pues bien que pudo haber corregido el número si tiene en cuenta que la siguiente canción yo no la conté al considerarla “extranjera”.

Javiera Mena – Espada

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Reentrada


Y ya es septiembre, casi finales, y aquí seguimos con un ritmo anárquico, pero seguimos.

Y quizás esto es lo único importante, que seguimos, en una Compostela nocturna que sigue desapareciendo y dónde las alternativas  musicales, por lo tanto, cada vez son más escasas.

Y seguimos, un curso más, un año más, y otrora sería el momento de declaraciones y propósitos pero ya no soy así.

Cosas mías, quería empezar con la canción “Maricas” pero en versión Joe Crepúsculo, para así relacionar esté principio de curso con el final del pasado, pero por otra parte deseaba reentrar con un vídeo, así que lo que pudo haber sido no fue.

Pero mi segunda opción, que, aunque no lo creáis, había sido realmente la primera, estaba presente, vivita y coleante. Una canción con un poco de rabia, que ya hace falta, de sangre nueva, y como no… incómoda.

Priests – Doctor (live at the Wilderness Bureau)

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¿Vuelve la épica?


Para mi esto de ser un moderno pinchando se traduce en buscar el “ánimo” presente en la nueva música. Este “ánimo musical” es le que me hacd de guía en las actualizaciones de mis sesiones.
No eso un proceso inmediato. Imaginad que de repente aparece una nueva canción bailable de un “estilo” que he dejado de emplear, y en un breve intervalo otra, si a estas le añadimos alguna que estaba en barbecho, por no saber como encuadrarla dentro de la línea musical de la sesión, y recuperando un clásico ya tenemos unos veinte minutos definidos. Y si siguen apareciendo más canciones de este “estilo” ya tenemos el “ánimo musical” de la temporada.
Reconozco que peco de abusar de este “sota, caballo y rey”. Pero funciona, y eso es lo importante.
En lo que iba de año el “ánimo musical” estaba centrado principalmente en el rock, con canciones como esta

Band Of Skulls – Hoochie Coochie


Pero cómo, a mi entender, las canciones viejas tienen que ir dejando paso a las nuevas y así seguir dando esos pasitos hacia delante que hace que te califiquen de “demasiado moderno”, sigo atento a los cambios incluso cuando ya estamos a punto de acabar el curso, temporada o cómo lo queráis llamar.

Podría decir que nunca dejo de acechar a estos “nuevos ánimos musicales”. Y por lo que puedo atisbar, que adivino no soy, quizás está volviendo lo que yo denomino épica. Aunque quizás habría que decir pseudoépica, pues las canciones son algo menos grandilocuentes que en la épica pasada. Y cómo muestra…

I’m From Barcelona – Violins

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La procesión no tiene que ir por dentro


Hablaba estos días sobre la necesidad de hacer “nuevos clásicos”, y lo contraproducente de lo mismo. Y así sin llegar a ninguna conclusión las palabras nos llevaron hacia las “pinchadas temáticas” y lo contraproducente de las mismas. Otra vez lo mismo, pero esta vez añadimos un juego, proponer una canción que mantenga el espíritu de estas fechas y a la vez no sea, precisamente, religiosa. Nuestra ganadora…

Los Planetas – Santos Que Yo Te Pinté

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Siempre puede ser…


(“Alguien vendrá que te hará bueno”) o (“Deben aprender a saber estar”)

Esta semana pasada se  produjo uno de los fenómenos con los que hasta ahora aún no sabíamos lidiar en Ruta, una huelga de estudiantes universitarios de dos días, miércoles y jueves por ser poco originales (imaginad los días seleccionados de ser tres).

Añadamos algo de contexto que siempre será útil en futuras interpretaciones. Era la semana siguiente a carnaval, la primera dónde habría clases toda la semana. El retorno de carnaval a la normalidad escolar fue de dos días, jueves y viernes, y se noto la falta de estudiantes universitarios cómo en su momento constaté, podríamos decir que muchos llevaban 10 días soportando a su familia.

La huelga estaba también convocada para otros niveles educativos cómo Secundaria, Bachillerato y Formación Profesional. Pero al parecer “se pusieron de acuerdo” para que el día fuerte en las universidades fuera el jueves.

Y no nos olvidemos que Ruta se ha convertido en la única “discoteca grande” de Compostela.

La decisión salomónica, que el jefe tomó, fue cortar al niño a la mitad. Así que abrimos tanto el miércoles cómo el jueves.

Todos los empleados temíamos el miércoles, aunque parezca mentira preferimos trabajar de más que pasarnos la noche cruzados de brazos. Yo aproveché las horas anteriores para catar el ambiente, pero mis locales de siempre si tenían gente esta llegaba muy tarde. Con cierta preocupación llegué a la discoteca, pero mis reticencias se vinieron abajo rápidamente, había media hora menos y se notó, a las cuatro y media podía observar desde la cabina un aforo respetable.

Pero lo que en un principio era gozo tan pronto avanzaba la noche se iba hundiendo en un pozo. Pues mi tranquilidad mental se vio amenazada con una cantidad de peticiones de cantante latina rubia, que pone banda sonora a espectáculos futboleros, desmedida. Y está fue la que colmó el vaso, pero todas las canciones adláteres fueron mencionadas tarde o temprano.

Acabó la sesión y rápidamente marché, necesitaba paz mental, mi cerebro no era capaz de procesar tal acumulación de mal gusto. Pero aún necesito que me expliquen ciertas cosas, y no precisamente su mal gusto. Está claro que muchos no eran “de los nuestros”, pero, ¿por qué son tan maleducados?.

¿Es acaso ignorancia? ¿La educación va unida al buen gusto? ¿Acaso tengo acostumbrados a los que bailan los jueves? ¿La música de “los nuestros” es inalcanzable para “los otros”? ¿Acaso el consumo de sustancias que alteran la percepción es diferente?

Podría seguir planteando dudas, y seguramente alguna sería metafísica, pero me gusta dejar claro lo que yo pienso, aunque sea irónicamente.

Los Punsetes – Opinión de Mierda

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